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Los tipos espectrales

Estrellas. Tipos espectrales.

Las estrellas se clasifican según su color y tamaño. El primer criterio de clasificación es su color, que a veces se aprecia desde la Tierra. Este color lo da la temperatura de la superficie del astro. Dependiendo de su color se clasifican en una tabla de "Tipos Espectrales" designados con las letras O, B, A, F, G, K, M y L. Existe una regla nemotécnica para recordar la clasificación espectral que es la siguiente: Oh Be A Fine Girl Kiss Me Linda. Traducido sería algo así como: Oh, sé una niña excelente y bésame, Linda.

Las de temperatura superficial más elevada son las azules, estrellas de tipo O. Las de menor temperatura son las rojas, que son de tipo M y L. Veámoslo con mayor detalle:

Las de tipo espectral O: son estrellas muy calientes y luminosas y destacan por sus brillantes colores azules. Estas estrellas tienen líneas de helio ionizado y neutro muy prominentes y presentan líneas débiles de hidrógeno. La mayor parte de su radiación se emite en el ultravioleta. Pueden brillar más de un millón de veces que nuestro Sol.

Las de tipo espectral B: son extremadamente luminosas, como Rigel en la constelación de Orión, una supergigante azul. Los espectros de estas estrellas tienen líneas de helio neutral y líneas moderadas de hidrógeno. Al igual que las estrellas de tipo O tienen tanta masa que consumen su energía mucho más deprisa que otras estrellas más pequeñas liberando inmensas cantidades de energía y viviendo durante un corto periodo de tiempo (en tan sólo unos pocos millones de años). Suelen estar en las regiones de formación estelar en las que nacen por lo que se las observa, normalmente, en grupos de estrellas, formadas en el interior de nubes de polvo gigantes. En Orión encontramos el ejemplo más cercano.

Las de tipo espectral A: a este grupo pertenecen las estrellas más comunes que observamos a simple vista. Deneb en la constelación del Cisne es una estrella de gran brillo mientras que Sirio, la estrella más brillante que vemos desde la Tierra en la constelación del Can Mayor, es también una estrella de tipo A, bastante cercana pero no tan grande como Deneb. Las estrellas de clase A tienen pronunciadas líneas de hidrógeno y poseen también líneas de metales ionizados.

Las de tipo espectral F: son estrellas de gran masa y muy brillantes pero se encuentran en la secuencia principal de Herptzsrung-Russell. Sus espectros se caracterizan por líneas de hidrógeno débiles y metales ionizados. Son de color blanco con un ligero tono amarillo.

Las de tipo espectral G: son las que mejor conocemos ya que nuestro Sol pertenece a esta categoría siendo una estrella de tipo G2. Tienen líneas de hidrógeno aún más débiles que las de tipo F y cuentan con líneas de metales ionizados y neutros.

Las de tipo espectral K: son estrellas anaranjadas algo más frías que el Sol. Algunas de ellas son gigantes e incluso supergigantes como Antares, mientras que otras estrellas de este grupo, como Alpha Centauri B pertenecen a la secuencia principal. Tienen líneas de hidrógeno muy débiles y en ocasiones algunas líneas correspondientes a metales neutros.

Las de tipo espectral M: Por el gran número de estrellas que pertenecen a este tipo, es el más común de todos. Las enanas rojas pertenecen a esta clase y más del 90% de todas las estrellas son de este tipo como Próxima Centauri. La clase M también corresponde a la mayoría de las gigantes y a algunas supergigantes como Arturo y Betelgeuse. El espectro de una estrella M tiene líneas de metales neutros pero no suele mostrar líneas de hidrógeno. El óxido de Titanio puede formar líneas intensas en las estrellas M.

Por su tamaño son muy variables, pues las hay enormes y se denominan "supergigantes", hasta las más pequeñas que se les llama "enanas". El Sol es una estrella mediana del tipo G y de color amarillo. Betelgeuse, una supergigante, tiene unas 610 veces el diámetro de nuestro Sol.

Véase, para una mejor comprensión, el diagrama de Hertzsprung-Russell.

Magnitudes estelares.

La magnitud de una estrella es un número que nos indica su brillo. Existe la magnitud aparente (es el brillo con el que se ve la estrella desde la Tierra) y la absoluta (indica la luminosidad real de la estrella).

Cuanto más brillante es una estrella menor es su magnitud. Sirio, la estrella más brillante del firmamento terrestre, posee una magnitud aparente de -1,46. La estrella polar, que brilla mucho menos cuenta con una magnitud de 2,10.

Aunque el catálogo más antiguo fue elaborado por el griego Hiparco (hacia el 127 A. C.), fue en 1856 cuando el astrónomo Norman Pogson creó la escala utilizada actualmente y que se conoce con el nombre de "escala de Pogson". En ella se establece que una estrella de 1 magnitud tiene una intensidad luminosa aparente 2,512 mayor que una estrella de 2 magnitud, y ésta, a su vez, una intensidad luminosa 2,512 veces mayor que una estrella de 3 magnitud y así sucesivamente. Esta escala de magnitudes se extiende por una parte hacia el cero y los números negativos, para abarcar a los astros más luminosos como el Sol, la Luna, Venus, Marte, o la propia estrella Sirio, y por otra se extiende desde el cero a números positivos abarcando, con cada incremento, estrellas con brillos perceptibles más débiles.

Escala de magnitudes aparentes
Objeto celestial Magnitud Aparente
Sol -26,8
La Luna llena -12,6
Brillo máximo de Venus -4,4
Brillo máximo de Marte -2,8
Estrella más brillante: Sirio -1,46
Estrellas más débiles visibles desde una ciudad +3,0
Estrellas más débiles visibles al ojo humano +6,0
Objetos más débiles observables con el Telescopio Hubble +30

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