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La Tierra, un oasis de vida en la inmensidad del espacio.                                                        Calculadora

La Tierra

La Tierra comparada con el resto de planetas del Sistema Solar En orden es el tercer planeta desde el Sol. Es nuestro planeta y el único que se sabe habitado hasta el momento. Se encuentra situado en una zona potencialmente apta para la generación y existencia de vida en el Sistema Solar, denominada ecosfera.

La Tierra es el mayor de los cuatro planetas rocosos. Esto hace que pueda retener una capa de gases denominada atmósfera, que dispersa la luz y absorbe calor. De día evita que la Tierra se caliente demasiado y, de noche, que se enfríe. El 70 % de su superficie está cubierta de agua. Los mares y océanos son también grandes reguladores de la temperatura. El agua que se evapora forma nubes y cae principalmente en forma de lluvia o nieve, formando rios y lagos. En los polos, que reciben poca energía solar, el agua se hiela y forma los casquetes polares. El del sur es más grande y es donde se concentra la mayor reserva de agua dulce del planeta.

El eje de rotación terrestre tiene actualmente una inclinación de 23,5 con respecto al plano de su órbita. Se sabe que este eje cambia su inclinación lentamente con el paso del tiempo. La variación entre máximo y mínimo llega a los 2,4. Esta variación del eje sigue un ciclo que dura aproximadamente 41.000 años. El desfase va desde los 22,1 a los 24,5 . Cuando la inclinación llega a su máximo, 24,5, los inviernos se vuelven mucho más fríos y los veranos son más cálidos. Por el contrario, cuando la inclinación llega al mínimo, es decir 22,1 , los inviernos son mucho más suaves y los veranos más frescos.

La Tierra tiene varias capas: corteza, manto y núcleo. La corteza de La Tierra está formada por placas que flotan sobre el manto, una capa de material magmático que a menudo sale por grietas formando volcanes. La densidad y la presión aumentan conforme profundizamos hacia el centro de la Tierra. En el núcleo están los materiales más pesados, los metales. El calor que hace en el núcleo externo (hasta 5.000 C) los mantiene en estado líquido, con fuertes movimientos. Por contra, el núcleo interno es sólido. Las fuerzas interiores de la Tierra se manifiestan en el exterior originando terremotos y plegamientos que dan lugar a las cadenas montañosas. El rápido movimiento rotatorio y el núcleo metálico generan un campo magnético que, junto a la atmosfera, nos protege de las radiaciones nocivas del Sol.

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