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Mercurio, un mundo ardiente.                                Calculadora

Mercurio

Mercurio comparado con La Tierra En orden es el primer planeta desde el Sol y el más pequeño (a excepción de los planetas enanos). Su diámetro es más o menos un tercio de terrestre. Forma parte de los denominados planetas interiores o rocosos. Mercurio carece de satélites. Se sabía muy poco sobre su superficie hasta que se envió la sonda planetaria Mariner 10, y se hicieron observaciones con radares y radiotelescopios. Antiguamente se pensaba que Mercurio siempre presentaba la misma cara al Sol, situación parecida a la de la Luna con la Tierra; o sea, que su periodo de rotación era igual a su periodo de traslación (88 días). Sin embargo, en 1965 se mandaron pulsos de radar hacia Mercurio, con lo cual quedó definitivamente demostrado que su periodo de rotación era de 58,7 días o, lo que es lo mismo, 2/3 de su periodo de traslación. Esto no es coincidencia, y es una situación denominada resonancia de giro-orbital. Al ser un planeta cuya órbita es interior a la de la Tierra, Mercurio, según lo vemos, pasa delante del Sol periódicamente, fenómeno que se denomina tránsito.

Al igual que la Luna, Mercurio ha sufrido un período de intenso bombardeo de meteoritos de grandes dimensiones, hace unos 4000 millones de años. Durante este periodo de formación de cráteres, Mercurio recibió impactos en toda su superficie, facilitado por la práctica ausencia de atmósfera que pudiera desintegrar o frenar multitud de estas rocas. Durante este tiempo Mercurio fue volcánicamente activo, formándose cuencas o depresiones con magma procedente del interior del planeta, produciendo planicies lisas similares a los mares de la Luna. Estructura interior de Mercurio.

A pesar de la generalmente extrema alta temperatura de su superficie, observaciones más detalladas sugieren la existencia de hielo en Mercurio. El fondo de varios cráteres muy profundos y oscuros cercanos a los polos que nunca han sido expuestos directamente a la luz solar tienen una temperatura muy inferior a la media global. El hielo de agua es extremadamente reflectante al radar, y observaciones recientes revelan imágenes muy reflectantes al radar en las cercanías de los polos; pero el hielo no es la única respuesta a dichas imágenes altamente reflectantes, aunque sí la más probable. Se cree que, de existir el hielo en dichos cráteres, tendría muy poco espesor (tan sólo unos metros). Se desconoce el origen del agua helada de Mercurio, pero se especula que o bien se condensó de agua procedente del interior del planeta o bien proviene de cometas que impactaron contra el suelo.

Contrariamente a lo que se creía, la sonda Mariner 10 demostró la existencia de una atmósfera, muy tenue, constituida principalmente por potasio y sodio, con trazas de otros elementos. La presión de la atmósfera parece ser sólo una cien milésima parte de la presión atmosférica en la superficie de la Tierra.

La densidad de Mercurio es muy elevada, siendo el segundo planeta más denso después de la Tierra. Se cree por esto que su núcleo es grande en relación con su tamaño. Sus capas externas tendrían por tanto muy poco espesor y su composición, con muchos silicatos, similar a la terrestre. La densidad de Mercurio se puede usar para averiguar detalles de su estructura interna. Al ser Mercurio muchos más pequeño que La Tierra, sus estructuras internas no están tan fuertemente comprimidas por efecto de la compresión gravitacinal. Entonces, para que pueda tener esa densidad tan elevada, su núcleo debe ser grande y rico en acero. Los geólogos estiman que el núcleo de Mercurio ocupa el 42 % de su volumen (el de La Tierra sólo el 17 %). Investigaciones recientes sugieren que este núcleo está fundido.

Rodeando al núcleo se halla el manto de 600 km de profundidad. Es pequeño en comparación con el apreciable núcleo.

Se piensa que la corteza tiene unos 100 km de profundidad.

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